Las prácticas que en ingles se denominan “self damage”, “self injury” o “self hurt“, y que nosotros llamamos en forma general “daño auto infligido”, están extendiéndose a pasos agigantados entre la juventud, especialmente entre los integrantes de ciertas subcultura juveniles como darks y emos. Se trata de provocarse un daño o lastimarse el cuerpo de distintas formas, como ser: cortarse los brazos y las piernas, pincharse, quemarse, golpearse con algún objeto, tomar pastillas en grandes dosis, arañarse o hasta quemarse.El diario La Nación, de Argentina, decía en su edición del viernes 14 de abril de 2006 que “los góticos son más propensos a cortarse”. El artículo presenta un estudio realizado en el Reino Unido que arrojó los siguientes datos: De 1258 jóvenes estudiados, cuyas edades variaban entre 11 y 19 años, entre el 7% y el 14% de ellos se habían lastimado alguna vez. Además descubrieron que el 53% de los que practicaban el cutting pertenecían a la subcultura gótica. Hoy en día, los emos también están incluidos en este grupo debido a sus características emocionales depresivas.
“Realmente necesitaba a alguien que escuchara,
la historia que tenía para contar,
ahora estoy todavía sola en el baño
y mi brazo está empezando a hincharse.
Si tan solo hubiera pedido una mano de ayuda,
tal vez no habría llegado hasta este punto,
tal vez no habría estado tan mal,
creo que me corté bien profundo esta noche.
Desearía haber tenido una amiga aquí conmigo,
para poder llorar sobre su hombro,
pero en cambio estoy sola en la oscuridad
y mi cuerpo se está enfriando.
Realmente necesitaba alguien que escuche,
la historia que nunca debiera contar,
no habría llegado tan lejos,
no habría perdido el control.
—Anónimo
la historia que tenía para contar,
ahora estoy todavía sola en el baño
y mi brazo está empezando a hincharse.
Si tan solo hubiera pedido una mano de ayuda,
tal vez no habría llegado hasta este punto,

tal vez no habría estado tan mal,
creo que me corté bien profundo esta noche.
Desearía haber tenido una amiga aquí conmigo,
para poder llorar sobre su hombro,
pero en cambio estoy sola en la oscuridad
y mi cuerpo se está enfriando.
Realmente necesitaba alguien que escuche,
la historia que nunca debiera contar,
no habría llegado tan lejos,
no habría perdido el control.
—Anónimo
Pero ¿por qué lo hacen?
Algunos jóvenes que están sumidos en la desesperación, soledad y dolor, lo ven como una vía de escape para lidiar con esos sentimientos. El enojo, la depresión, pensamientos suicidas o cualquier otra problemática, parecen ser “aliviados” o “encubiertos” con un dolor más invasivo, el físico. Ellos sostienen que es más fácil lidiar con el dolor físico que con el emocional, porque causa sensaciones reales.
Pero sin dudas este es un alivio temporario: el dolor emocional regresa tan pronto como el físico comienza a sanar.
¿Los que se cortan desean suicidarse?
En realidad, el que se corta muchas veces no tiene en mente el suicidio, sino solo poder manejar sus sentimientos por un momento. Algunos lo hacen regularmente, dos o tres veces por semana, mientras que otros solamente cuando se presenta un episodio crítico en sus vidas.
Pero, aunque el suicidio no es intencional, es un juego peligroso, especialmente para aquellos que no saben manejar la profundidad de sus cortes, y pueden acabar en un episodio de muerte.
Hace un tiempo, hablando con Marian, una chica dark cristiana, ella me contaba recuerdos de su época sombría en que estaba lejos de Dios y peleada con el mundo entero: “Mi viejo me venía a tocar la puerta de mi departamento y yo me estaba cortando las piernas, toda llena de sangre y no me dolía nada. Tengo la pierna escrita, que me la escribí con una aguja, y gruesa, así que imaginate que… Me encantaba, me encantaba”.
Algunos jóvenes que están sumidos en la desesperación, soledad y dolor, lo ven como una vía de escape para lidiar con esos sentimientos. El enojo, la depresión, pensamientos suicidas o cualquier otra problemática, parecen ser “aliviados” o “encubiertos” con un dolor más invasivo, el físico. Ellos sostienen que es más fácil lidiar con el dolor físico que con el emocional, porque causa sensaciones reales.
Pero sin dudas este es un alivio temporario: el dolor emocional regresa tan pronto como el físico comienza a sanar.
¿Los que se cortan desean suicidarse?
En realidad, el que se corta muchas veces no tiene en mente el suicidio, sino solo poder manejar sus sentimientos por un momento. Algunos lo hacen regularmente, dos o tres veces por semana, mientras que otros solamente cuando se presenta un episodio crítico en sus vidas.
Pero, aunque el suicidio no es intencional, es un juego peligroso, especialmente para aquellos que no saben manejar la profundidad de sus cortes, y pueden acabar en un episodio de muerte.
Hace un tiempo, hablando con Marian, una chica dark cristiana, ella me contaba recuerdos de su época sombría en que estaba lejos de Dios y peleada con el mundo entero: “Mi viejo me venía a tocar la puerta de mi departamento y yo me estaba cortando las piernas, toda llena de sangre y no me dolía nada. Tengo la pierna escrita, que me la escribí con una aguja, y gruesa, así que imaginate que… Me encantaba, me encantaba”.¿Qué cosas podemos hacer para ayudar al que se lastima?
- Tomar el asunto seriamente: Todo aquel que expresa un deseo por cortarse debe ser ayudado inmediatamente. Porque nosotros pensemos que tal o cual situación no es tan grave, eso no quita que para el joven sí lo sea, al extremo de querer dañarse.
- Si alguien te cuenta lo que está haciendo, es porque te considera importante. Ese joven te ha abierto una puerta a su mundo interior, no la desaproveches “infectando” su herida con la basura del juicio o condenación. Debemos ser extremadamente delicados y cuidadosos cuando alguien se abre para contarnos lo que hace. Eso incluye saber qué decir y qué callar.
- Informarnos, leer, preguntar. Buscar ayuda en lugares especializados, psicólogos de adolescentes, consejeros juveniles o pastores y líderes.
- Mediante el diálogo, ayudarlos a reflexionar en por qué lo hacen, que expresen sus sentimientos, encontrar juntos la causa y soluciones alternativas. Ayudarlos a descubrir estrategias para no sucumbir en la tentación de cortarse.
- AMARLOS con todo el corazón. Jamás despreciarlos, creerlos sin arreglo, o verlos como locos. Los jóvenes que se cortan están pidiendo a gritos atención, que alguien se preocupe por ellos y les haga sentir importantes. En una ocasión sentí de decirle a alguien: “El mundo no sería igual sin vos” y no podía creer que no le estuviera mintiendo.
- Por supuesto, ORAR por ellos y, de ser posible, también con ellos. El arma más efectiva espiritualmente es la oración de clamor. Ir juntos a nuestro Padre y presentarle el dolor a Aquel que en su cuerpo una vez llevó las heridas de todos nuestros pecados. Él sufrió una vez y para siempre, para que ya no tuviéramos que hacerlo nosotros. Su muerte en la cruz fue un dolor con sentido, las heridas de la redención de la humanidad.
Lamentablemente, mucha de la información disponible, libros, páginas web especializadas, están en inglés. De todos modos me gustaría que veas en el margen derecho algunos link recomendados. Si tenés sugerencias, material recomendable, testimonios o comentarios, por favor hacelos. Tu aporte es muy útil.























